Carácter El Discipulado de Pedro Parte 3

Carácter El Discipulado de Pedro Parte 3

Parte 3

¡Sígueme! De ahora en adelante pescaras personas. Fue el llamado de Jesús a Pedro en el Mar de Galilea. Anteriormente hablamos de que la frase, pescadores de hombre, era una descripción común de los filósofos y otros maestros de aquella época que “capturaban las mentes de los hombres” con sus enseñanzas y persuasión. Ellos “cebarían” el anzuelo con sus enseñanzas y “pescarían” discípulos. De seguro las buenas cualidades de un pescador experimentado contribuirían al éxito en el difícil ministerio de ganar vidas para el Reino: valentía, capacidad de trabajar juntos, paciencia, energía, resistencia, fe y tenacidad. Los pescadores profesionales sencillamente no pueden darse el lujo de rendirse o de andar quejándose. El llamado de Pedro, su hermano Andrés, y luego Jacobo y Juan se da en el contexto de su diario vivir, en sus labores diarias como empresarios en la industria de la pesca.  Pero aquel llamado era uno superior a lo que ellos estaban realizando. Hasta ahora sus funciones servían para satisfacer necesidades temporeras. Jesús los llamo a impactar vidas por la eternidad. Estoy seguro de que estos discípulos no tenían la más mínima idea ni mucho menos pensaron que aquel llamado los iba a llevar a un movimiento que ha perdurado hasta el día de hoy y que las puertas del hades nunca prevalecerá contra tal movimiento.

¿Te has podido identificar con Pedro hasta ahora? Tal vez si, tal vez aun no. Tal vez tu llamado no ha sido tan dramático como lo presentó el medico Lucas en su evangelio. Te pregunto: ¿Has sentido el llamado al discipulado? ¿De seguir a Jesucristo? ¿Has sentido el llamado para discipular a otros, de ser pescador de personas? Detente un momento y considera mis preguntas. Mientras tanto, te cuento un poco de mi llamado.

Al igual que Pedro, estaba completamente dedicado a mi trabajo. Mi carrera profesional comenzó, como diríamos en muchos de nuestros pueblos, desde abajo. Mis estudios universitarios en contabilidad me abrieron las puertas para trabajar primeramente como oficinista en contabilidad. Con el tiempo fui promovido a supervisor, gerente, director hasta llegar el titulo glamoroso de vicepresidente de una empresa internacional.  Tuve el privilegio de conocer y reunirme con ejecutivos de empresas, con altos funcionarios de gobierno de varios países latinoamericanos y participar en una cena con uno de los presidentes de Estados Unidos. Con el tiempo empecé a experimentar que aun cuando había tenido éxito en mis labores empresariales no había significado en ello. Te das cuenta de que estas aquí ahora y luego no estas. Obtienes logros, trabajas duro todos los días y luego…puff…ya no estas. Y entonces, ¿qué?

Dios comenzó a despertar en mi un deseo aún más fuerte de conocerle, de experimentar más de Él. Un fuerte deseo de seguir a su hijo Jesucristo, de ser su discípulo. Ese deseo, esa pasión, aun me consume. Decidí dejar la carrera empresarial para seguir el llamado de Jesús. Que mi vida tuviese significado. Les puedo asegurar, con experiencias vividas, que no ha sido fácil. Hubo momentos, al igual que Pedro, que mi terquedad me llevo a hacer y decir lo que no debía. He tenido momentos en que he dicho: “Señor, por favor, aléjate de mis, soy un hombre tan pecador.”

La tarde que recibí la llamada del presidente y fundador del Ministerio Abiding Fathers ha quedado grabada en mi corazón. La junta de directores del ministerio había decido esa misma tarde extenderme una invitación para desarrollar el ministerio hispano que hoy se conoce como Padre de Corazón. En ese tiempo me encontraba en un proceso lento y doloroso de sanidad espiritual y emocional. Aún quedaban en mi corazón heridas abiertas de decepción, frustración, rechazo, sueños totalmente quebrantados, confusión, ataques del enemigo y hasta rabia. Rabia conmigo mismo y con otros. No entendía lo que Dios estaba haciendo en mi vida. Todos estos sentimientos doblaron mis rodillas llevándome a la humillación, arrepentimiento y fe en que en su debido tiempo Jesús mismo me diría; “Ahora…sígueme.”

Ya llevo un poco más de dos años en el ministerio Padre de Corazón.  Las experiencias vividas han sido de bendición, enseñanza y edificación en mi vida. De querer ser un pastor de una iglesia local, Dios me ha permitido y considerado digno de compartir Su palabra con cientos y cientos de hombres en diferentes países. Podríamos decir que es una iglesia sin paredes.  Dios continúa abriendo puertas para discipular a los hombres a ser los papás que Él quiere que sean. Al igual que el llamado a Pedro, el llamado a seguirle y ser pescadores de hombres, de padres, continua. He aquí la buena noticia sobre este discipulado y es la misma que he estado compartiendo en cada seminario, taller, conferencia, predicación que he participado: Cuando el corazón del hombre es transformado por Cristo, su matrimonio es transformado. Cuando tenemos matrimonios transformados tenemos familias transformadas. Si tenemos familias transformadas, tenemos iglesias fuertes. Y si tenemos iglesias fuertes, Dios ha de cambiar el mundo. 

Entonces comienza con uno. Con el corazón del hombre. Con la respuesta de seguir a Cristo y ser pescadores de personas. ¿Qué ha de suceder en el camino? Pues te diré, tendremos altas y bajas. Tropezaremos. A Pedro le sucedió. ¿Te cuento?

¡Nos veremos próximamente en el barrio!

 

Copyright 2021

Dr. Rafael (Rafy) Gutierrez
Director – Ministerio Padre de Corazón.
www.padredecorazon.org
rafy@padredecorazon.org

 

16 Jun 2021

Jesús los llamó: Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas! Y enseguida dejaron las redes y lo siguieron.”
Marcos 1:17-18

Pastor Rafy Gutierrez, DMin

Director Ministerio
Padre de Corazón

Rafael (Rafy) Gutierrez

Rafy Gutiérrez posee un bachillerato (licenciatura) en administración de empresas y dos maestrías; una en finanzas corporativas y otra en estudios bíblicos y ministerios. Posee un Doctorado en Ministerio (DMin) del Seminario Bautista Midwestern en Kansas City, Mo.  Su pasión es estudiar y enseñar la Biblia y brindar cuidado pastoral enfocado en el ministerio para padres.

Rafy es el Director del Ministerio Padre de Corazón, ministerio hispano de Abiding Fathers con oficinas en Dallas, Texas. Ha impartido talleres y conferencias sobre el rol del padre en Cuba, Puerto Rico, España y en varias ciudades en los Estados Unidos. Es productor y la voz en el Podcast de Padre de Corazón. Rafy es profesor adjunto en el Seminario Teológico Bautista de Midwestern y profesor invitado en el Seminario Teológico de Centro América extensión del Seminario Teológico de Dallas, Texas.

Rafy y su esposa, Ernestine (Ernie) se mudaron a la zona de Frisco, Texas desde Puerto Rico en 1995. Tienen dos hijas casadas, Amy y Wendy, y dos amados nietos, Coral y Joel.

Fue ordenado pastor en Marzo del 2016. Actualmente se congrega en The Heights en Español en Richardson, Texas.

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